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Productividad contrariada

lateralidad humana… Sin embargo, no nos preocupa forzar nuestra naturaleza en muchos otros ámbitos. Sea por desconocimiento (no sabemos cúal es nuestra tendencia natural) o por presión social. Ya os hemos hablado del Simplexity Thinking y de la importancia para cualquier profesional de conocer su propio estilo creativo y el de su equipo. Hoy me gustaría presentaros otro modelo interesante que, aunque se pueda relacionar – y mucho – con el diagrama de Basadur, pone el foco en la productividad y no en la resolución de problemas.

Work Smarter, Not Harder

De la misma manera que un Project Manager podría sentirse incómodo con algunas de las tareas que le incumben, un profesional que se viera obligado a usar ciertas herramientas de productividad podría notar que no le están ayudando. Esto, según Carson Tate (profesora, coach, fundadora de Working Simply y autora del libro “Work Simply: Embracing the Power of Your Personal Productivity Style”), se debe a que todos y cada uno de nosotros necesitamos enfoques personalizados, alineados con nuestras preferencias cognitivas. El truco está en identificar nuestro propio estilo productivo para poder trabajar en sincronía con nuestras inclinaciones personales y potenciar nuestras fortalezas. Aplicar métodos que no serían para nada nuestros preferidos si pudiéramos elegir es, desde un punto de vista neuropsicológico, una estupidez. Es sencillamente contraproductivo.

¿Cuáles son los estilos productivos?

Carson Tate define 4 estilos distintos:
  • El Priorizador
Un priorizador es una persona que se siente cómoda con el pensamiento realista, la lógica y la analítica. Sus críticas se basan en hechos. Está muy orientado a resultados y le gusta planificar sus tareas con mucha precisión.
  • El Planificador
El planificador se nutre del pensamiento secuencial. Necesita organización – paso 1, paso 2, paso 3 – y le gusta sumergirse en los detalles de un proyecto, al contrario del priorizador que sólo se centra en aquello que le ayuda a completar su trabajo de manera rápida y precisa. Su herramienta preferida es el calendario y nunca asiste a una reunión sin su agenda.
  • El Arreglista
El arreglista prefiere el pensamiento emocional. Es muy bueno para trabajar en equipo y fomentar la colaboración. Se relaciona y comunica fácilmente. Lo suyo son las reuniones. Tiene mucha empatía y capacidad de persuasión.
  • El Visualizador
El visualizador percibe las cosas en su conjunto y se decanta por el pensamiento holístico. Tiende a mirar el panorama general y a ampliar los conceptos existentes haciendo conexiones. Le gusta sintetizar – lo que le puede llevar a pasar por alto detalles importantes – y valora más las posibilidades que los procesos. Tiene mucha facilidad para detectar oportunidades e integrar ideas. Una misma persona puede sentirse identificada con varios estilos desde luego. No se trata de elegir una caja y meterse dentro, sino de descubrir las diferentes posibilidades que hay y ser conscientes de que no existe la talla única en materia de productividad. Al aprovechar nuestro estilo personal en lugar de luchar contra él, conseguiremos manejar nuestra capacidad de atención de forma más eficiente, hacer más cosas, establecer y alcanzar metas entre otros. Además, si ampliamos este conocimiento a todo el equipo, podremos enriquecer nuestras relaciones laborales de manera importante y obtener lo mejor de cada uno, sin forzar nada.]]>

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0 comments

  1. Estoy de acuerdo Mathilde. No hay que ir en contra de nuestros estilos creativos o productivos. Creo que conocerlos también nos puede ayudar a salir de la zona de confort minimizando la frustración.

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