Hoy te propongo que hagamos la maleta y nos vayamos a Tanna, una isla del archipiélago Vanuatu, situado en el sur del Océano Pacífico, al este de Australia. Vamos a conocer la historia, de John Frum.

¿Quién era John Frum?

En realidad, del propio John sabemos muy poco, pero sí de sus seguidores. Más de 20.000 habitantes de la isla le conocen de referencias y celebran un culto en su nombre cada 15 de Febrero desde la década de 1930 ¿por qué?

Parece ser que este tal John Frum era un soldado americano. De hecho, muchos dicen que el apellido Frum le viene de presentarse «John from America» y  que con el tiempo se ha quedado así.

Se dice que John apareció un día por la isla de Tanna diciendo que iban a venir muchos soldados. Era el tiempo de la Segunda Guerra Mundial. Los nativos vieron que los militares tenían costumbres muy distintas a ellos, incluso se sentaban a la sombra de los árboles a descansar. Pero que nunca les faltaba el alimento.

Además tenían pájaros de acero que dejaban caer alimentos desde el cielo… Era impresionante, así que algunos nativos avezados de la época deberían empezar a pensar, «oye, esta gente no trabaja tanto como nosotros y siempre tiene ropa y comida» «¿qué estamos haciendo mal?»

Cambio de creencias

A partir de ese momento, muchos empezaron a imitar al ejército americano esperando a ser tan afortunados. Empezaron a cambiar sus creencias y a incorporar otras al parecer «más prósperas.»

¿Qué hay que hacer para tener la suerte de ellos? ¡Pues imitarlos! —pensaron— así que empezaron a desfilar como ellos, y a pintarse «USA» en el pecho. Si buscas John Frum en las imágenes de Google verás que hay unas cuantas que lo certifican.

Seguidores de John Frum
Cada 15 de Febrero la isla de Tanna conmemora a Joh Frum desfilando al más puro estilo americano con armas de madera y «USA» pintado en el pecho.

John se fue un día diciendo que volvería con más cosas y desde entonces cada año se celebra el culto el 15 de Febrero esperando a que John Frum vuelva. Casi como si se tratara de Penélope que espera a su amado que un día se fue prometiendo que volvería…

¿Y todo esto qué tiene que ver con la innovación? pensarás…

«El nombre no hace la cosa»

Hay muchas organizaciones que piensan que van a volverse innovadoras imitando a las que parecen más prósperas, pero sólo en lo superficial. Pero no es un tema de formas —aunque ayude—. Es un tema de personas, de cambio de actitud, de creencias, de cultura organizacional.

Del mismo modo que comprarnos un libro no nos hace más listos, tener un departamento de transformación corporativa, no transforma nuestra organización, puede ser un buen principio, pero también puede ser sólo cosmética. Nuevamente, depende del liderazgo de la organización.

La innovación placebo es peligrosa, porque no sólo es completamente ineficaz, sino que además nos calma las consciencias y nos acaba provocando una confortosis que no nos permite darnos cuenta de que debemos hacerlo de verdad, y bien.

¿Cómo saber si es placebo o es real? Muy sencillo, preguntémonos cómo medimos la innovación y veamos los resultados. Luego actuemos en consecuencia.

Chesterton decía «Cuando el hombre deja de creer en Dios, es capaz de creer en cualquier cosa.» Cuando una organización piensa que por renovar sus oficinas, habilitar salas de creatividad, hacer workshops de innovación, y tener una plataforma que gestione las ideas, ya es innovadora, se equivoca y puede incluso llegar a celebrar «ceremonias de innovación.» Pero están vacías por dentro. El ciclo de innovación vital es bastante más que eso.

La única manera de que una empresa sea innovadora es que innove de verdad, no sólo que lo parezca.

Es mucho más fácil enfocarse en las formas, pero tenemos que innovar sobre el terreno, y también asumir la cara oculta de la innovación. Toda organización que pretenda progresar en el contexto actual, debe ser capaz de innovar y guardar la ropa.

De lo contrario podemos llegar a hacer el ridículo ante nuestros clientes. Porque al final. Como decía al final de mi anterior artículo: son ellos y sólo ellos, los que siguen haciendo posible nuestro progreso.

Pregunta para reflexionar: ¿La innovación en tu organización es de forma o de fondo?

¿Y tú qué dices?

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