Una de mis características principales es que soy francesa…;-) Vivo en Cataluña desde hace más de 9 años pero he nacido, crecido y pasado la mayor parte de mi vida en París. ¿Esto qué implica? Pues que me siento muy, pero que muy afortunada y agradecida por todo lo que tengo aquí, empezando por… el mar Lo reconozco: como buena “guiri” que soy, me voy pitando a la playa en cuanto sale el sol… y me quemo desde luego…

Así que, después del fin de semana espectacular que hemos tenido, aquí estoy, lamentándome por mis quemaduras. ¡Cuánto pagaría ahora por tener un remedio milagroso que me pudiera aliviar! Pero no por cualquier cosa, no por lo de siempre, sino por algo que realmente me aporte valor y solucione mi problema…

Y aquí es dónde quiero llegar (¿pensabas que se me había ido la olla? ;-):

“Los clientes no se preocupan por tu solución, se preocupan por sus problemas”. Dave McClure

Lo importante es el enfoque

Muchas empresas, por no decir la mayoría, quieren crecer y ser más rentables. Algunas se conforman con mantenerse, pero sus consumidores han cambiado mucho y lo tienen cada vez más difícil. A todas les gustaría reinventarse y ser capaces de innovar.

Ahora bien: el propósito en sí es bueno por supuesto, pero lo que muy a menudo falla es el enfoque de desarrollo que se adopta. En muchos procesos de innovación, lo que se intenta es “enchufar” un nuevo producto o servicio al mercado en vez de entender cuáles son las necesidades reales de los clientes y desarrollar soluciones valiosas que estarán dispuestos a pagar de buena gana.

¿Ves la diferencia?

Básicamente, en el primer caso las empresas se focalizan en inventar algo y venderlo; en el segundo en facilitar la vida de sus consumidores. No tiene nada que ver.

Una metodología: el Design Thinking

Para conseguir este cambio de mentalidad y estructurar tu trabajo, existe una metodología muy buena y de la que seguramente ya habrás oído hablar: el Design Thinking. Se divide en 5 etapas:

1. Empatizar:

La empatía es la base de cualquier proceso centrado en las personas y, en este caso, en clientes. Tu objetivo es entender qué es lo que hacen y por qué, cuáles son sus razones (que sean racionales o no) y necesidades reales. Es un trabajo de observación exhaustiva en el que no caben los prejuicios. La idea es tener la mente muy abierta para llegar a comprender, y consecuentemente resolver, los problemas a los que se enfrentan tus usuarios. Una de las herramientas más relevantes a la hora de ponerte en la piel de tus clientes es el mapa de empatía.

2. Definir:

En esta etapa se trata de procesar y sintetizar toda la información recopilada antes para identificar patrones y aislar el problema más significativo y susceptible de ser resuelto de manera creativa.

3. Idear:

Una vez tengas claro cuál es el problema que quieres resolver, deberás empezar a generar ideas de soluciones innovadoras. El objetivo es conseguir una multitud de opciones y no limitarte a la primera solución aceptable.

4. Prototipar:

En vez de elegir una solución de manera irrefutable, desarrollarla del todo y, eventualmente, darte cuenta de que te has equivocado una vez esté implementada, harás prototipos para valorar tus ideas y evaluar las alternativas que tienes. Tener algo concreto entre manos, aunque sea una serie de dibujos, ayuda a “experimentar la solución” y te dará una base para empezar a debatir y recoger propuestas de mejora. El objetivo aquí es que tus prototipos se vayan afinando a medida que avanza el proyecto.

5. Probar y evaluar:

En esta última fase, confrontarás tus prototipos con sus futuros usuarios, en contexto real. Esta etapa es crucial puesto que te confirmará si lo has hecho bien o no. Podrás identificar posibles carencias y te ayudará a decantarte por uno de los prototipos.

Te hablo a ti en particular pero no es un trabajo que puedas hacer solo desde luego. Es más: cuando hablamos de Design Thinking, se recomienda una “colaboración radical” que permita juntar equipos de diferentes áreas y especialidades. Se trata de llegar a la máxima diversidad para cubrir el mayor número de puntos de vista posible.

Entonces, ¿qué te parece esta metodología? ¿Estáis aplicando el Design Thinking en tu empresa? ¡Cuéntame!

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