Según la RAE, capataz es aquella persona que gobierna y vigila a cierto número de trabajadores. El capataz custodia, vigila y dirige a los trabajadores por recomendación del patrón.

La palabra capataz proviene de “caput” en latín, que quiere decir cabeza. La cabeza es la parte del cuerpo que controla las demás partes.

Ya puedes empezar a imaginarte hasta dónde puede llegar un proyecto en que el capataz juegue un papel importante.

A medida que los proyectos son más estratégicos y tienen que ver con cambios organizativos importantes, podemos intuir que el capataz es una figura totalmente necesaria para ciertas organizaciones.

¿Cómo identificar al capataz?

Si estás en una organización burócrata, donde los temas avanzan pero nada cambia, seguramente sea uno de los primeros síntomas de existencia de capataces.

Cuando los capataces ocupan lugares directivos en posiciones elevadas del organigrama, los proyectos avanzan de forma muy lenta.

Son personas que hacen que las cosas avancen por los cauces habituales, de forma muy controlada y “segura,” bajo unas indicaciones y parámetros estrictos de funcionamiento.

Si ocupan lugares importantes en las organizaciones suele ser porque son realmente buenos haciendo lo que se les pide. Son diligentes, pero no siempre brillan por su talento.

Con un equipo bajo estas circunstancias, no esperaría mucho sobre ideas nuevas, proactividad o motivación…

¿En que nos puede dinamitar un proyecto?

Los capataces suelen estar totalmente orientados a las tareas. Hacen que las personas que participan en los proyectos se sientan poco reconfortadas. Por tanto, estos profesionales no suelen crecer en equipo. Seguramente sea una de las causas que hace que, al cabo de años, acaben anquilosados en sus posiciones de trabajo, con pocos motivos para hacer cambios o acelerarlos.

Al estar orientados a tareas, la motivación de los profesionales suele acabar recayendo en el deber y la responsabilidad, cuando estas dos cualidades deberían venir de toda persona que se considere profesional.

Este modo de funcionar hace que el margen de error posible sea muy pequeño y las consecuencias de una equivocación sean graves, dado que pone en cuestión tu profesionalidad.

La gran contradicción

Según lo escrito, parece que actuar como un capataz no lleve el proyecto o la organización a buen puerto. Pero, si es así, ¿por qué existen?

Organizaciones con procesos inflexibles o proyectos muy restrictivos y acotados, requieren de capataces que mantengan controladas todas las tareas, y a raya a todos los profesionales.

Creo que las organizaciones con capataces con galones, influencia y autoridad, poco innovarán cuando participan en proyectos. Tampoco creo que las organizaciones lo quieran realmente.

Para las organizaciones, tener patrones ayuda a asegurar que se cumple, con casi toda certeza, las indicaciones que el patrón ha dado

Pregunta de auto-reflexión: ¿Conoces algún capataz con galones que haya participado en un proyecto estratégico y haya ayudado a innovar?

¿Y tú qué dices?

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