La Mesa · dentro del Club8–12 directivos · 18 sesiones al año · Confidencialidad absoluta

Decidir a solassale caro.

Contrasta tus decisiones con otros directivos, descubre lo que no estás viendo y actúa con mayor claridad.

La Mesa reúne a un grupo reducido de directivos que no trabajan para ti, no compiten contigo y no necesitan darte la razón. Nadie de esa mesa tiene nada en juego en lo que decidas, y por eso te dicen lo que ven.

Club INUSUALLa MesaEl Club
01Por qué existe

No necesitas más opiniones. Necesitas mejor contraste.

Tu equipo tiene contexto, pero no siempre libertad para cuestionarte. Tu entorno tiene confianza, pero no siempre criterio. Y quien está por encima de ti tiene criterio, pero también te evalúa.

No es un problema de altura. Da igual que dirijas un equipo de seis o una organización de seiscientas: todos los que podrías preguntar tienen algo en juego en lo que decidas. Eso no es soledad, es falta de contraste.

El Club desarrolla tu capacidad de liderar; la Mesa la pone a trabajar sobre decisiones reales. No es un curso, ni una tertulia, ni una red de contactos: son ocho mesas de entre ocho y doce personas con una responsabilidad comparable a la tuya. La tuya se reúne dos veces al mes durante todo el año, siempre con las mismas caras, porque la confianza no se improvisa en una jornada suelta.

Lo que se trabaja no son casos de escuela. Es tu equipo, tu reorganización, la persona a la que llevas meses sin decirle lo que hay que decirle. Con nombres y con fechas, bajo confidencialidad contractual desde el primer día.

No pagas por acceder a más cosas.
Pagas por que te esperen.

Una mesa redonda con doce sillas, una retirada, grabado
8Mesas en activo
8–12Personas por mesa
18Sesiones al año
1Persona por empresa en cada mesa
02Cómo es una sesión

Primero preguntamos. Después, si aporta, opinamos.

Noventa minutos con un método estricto. Presentas el caso y la mesa pregunta, cuestiona y abre perspectivas que no habías considerado. Aquí no gana quien habla más ni quien responde más rápido: casi siempre, al terminar la primera ronda de preguntas, el caso ya no es el que traías.

El canto de una mesa redonda con sus sillas, grabado
01

Expones

Pones encima un caso real, con nombres y con una decisión pendiente: la situación, el contexto y lo que tienes que resolver.

02

Contrastamos

Sólo preguntas, ningún consejo. Preguntas que separan los hechos de las suposiciones, sacan lo que estás evitando y anticipan las consecuencias de cada alternativa.

03

Decides

La mesa no decide por ti. Te enseña lo que no estabas viendo, y decides tú, que eres quien va a responder de ello.

04

Actúas

Sales con un compromiso escrito, con fecha y con nombre. En la sesión siguiente, la mesa te pregunta qué hiciste.

No venimos a decirte qué hacer.
Venimos a evitar que decidas sin ver.

03Qué se pone encima

Trae una decisión real. No vienes a hablar de liderazgo.

Una buena mesa no te devuelve aprobación: te devuelve una imagen más completa de la situación y de tu manera de afrontarla. Es la única mesa que es un espejo. Esto es lo que se pone encima:

Una conversación que sigues aplazando

Sabes que tienes que tenerla y todavía no encuentras la manera de abrirla.

Una persona sobre la que tienes dudas

Incorporar, promocionar, recolocar o dejar marchar a alguien cuando ninguna opción es sencilla.

Un conflicto que empieza a crecer

Todavía cabe dentro de una conversación. Dentro de tres meses ya no cabrá.

Una decisión que no puedes compartir con tu equipo

Les afecta de lleno, así que no puedes pensarla en voz alta delante de ellos.

04El ritmo

Dieciocho sesiones. No esperes a que el problema decida por ti.

Las mesas no van por promociones: van todo el año, dos veces al mes, de septiembre a agosto. Puedes incorporarte en cualquier momento y traer aquello que más necesita tu atención. Cada sesión convierte una preocupación en un próximo paso.

18 sesiones al año90 minutos cada una3 meses en pausa

Cada punto es una sesión de noventa minutos. Tu mesa fija su franja con su anfitrión y la mantiene todo el año. Diciembre, abril y agosto no son huecos de calendario: son las tres pausas que parten el curso en tres procesos de tres meses. Están ahí para reflexionar y asentar lo decidido antes de abrir el proceso siguiente.

Entras cuando hay sitio

No hay fecha de matrícula ni lista de espera anual. Si una mesa tiene hueco y encajas, entras el mes que viene.

De ocho a doce

Ninguna mesa arranca con menos de ocho ni crece por encima de doce. Por debajo no hay masa crítica; por encima, no da tiempo a que hablen todos.

La mesa decide

Para incorporar a alguien nuevo hace falta el acuerdo de la mayoría de la mesa. Quien ya está dentro decide con quién se sienta.

05Lo que sale y lo que no

Aquí no sale nada. Por eso aquí se puede hablar.

La confidencialidad no es una norma: es lo que permite poner encima lo que de verdad importa. Sin proteger tu cargo, sin defender tu imagen y sin tener que aparentar que ya conoces la respuesta. Sin ella gestionamos nuestra imagen, y quien gestiona su imagen presenta una versión editada del problema. Una versión editada sólo puede producir respuestas superficiales.

Nunca sale de la sala

El acta

Lo que se dice en cada sesión queda recogido para quienes estaban en la sala y para su anfitrión. No se publica, no se comparte y no se anonimiza: anonimizar no basta, porque un caso sin nombre sigue siendo reconocible para quien estaba en la sala.

Es tuya y te la llevas

La bitácora

La escribes tú sobre tu propio reto: qué trajiste, qué decidiste, qué pasó después. No contiene nada de nadie más, así que puedes enseñarla a quien te paga la plaza cuando te pida justificar la inversión.

Caduca cada año

El distintivo

Al terminar el curso recibes un distintivo digital que acredita práctica sostenida —no competencia— y que caduca. Esa caducidad es la gracia: señala que practicas ahora, no que hiciste algo hace seis años.

06La admisión

La Mesa no es para todos. Es para quien viene a dejarse cuestionar.

Aquí no importa parecer quien más sabe. No hay botón de compra, y no es una pose: una mesa funciona si todos encajan, y por eso quien ya está dentro decide. Hay conversación antes, y a veces la respuesta es «este no es tu momento».

Solicitas tu sitio

Cuentas quién eres, qué dilema traes y qué margen de decisión tienes.

Conversamos

Treinta o cuarenta minutos con Pere Rosales. Esa conversación es, de hecho, el primer acto del programa.

Encajas con una mesa

Buscamos la mesa con hueco donde encajes por peso de decisión, no por cargo: sin dos personas de la misma empresa ni competidores directos sentados juntos.

La mesa te acepta

La incorporación la aprueba la mayoría de la mesa. Si ninguna tiene hueco, esperas a que lo haya: las mesas no crecen por encima de doce.

La Mesa es para ti si…

  • Diriges al menos un equipo y respondes de sus resultados.
  • Tienes capacidad real de decisión sobre lo que traes: está en tu mano moverlo.
  • Vienes con casos propios, y vienes a traerlos, no sólo a escuchar.
  • Puedes cuestionar tus propias certezas.
  • Buscas criterio, no validación.
  • Ofreces a los demás la misma honestidad que esperas recibir.
  • Asumes la confidencialidad contractual desde la sesión inaugural.
  • Aceptas que en cada mesa se sienta una sola persona por empresa.

No es para hacer contactos, ni para escuchar conferencias, ni para que te den la razón.

07La inversión

No lo compares con un curso. Compáralo con el coste de decidir solo.

Dieciocho sesiones al año para pensar mejor las decisiones que más importan. La comparación no es con una conferencia ni con una plataforma de contenidos. Es con esto:

2.900 €

al año, + IVA. Más 490 € + IVA de entrada el primer año, que cubren la selección y la incorporación a tu mesa.

  • Dieciocho sesiones al año en tu mesa
  • Anfitrión formado en el método
  • Confidencialidad contractual
  • Tu bitácora y el distintivo anual
  • El Programa 101, sin coste
  • Todo lo que ya trae el Club
Solicita tu sitio

Una incorporación equivocada

El coste directo, el tiempo del equipo alrededor y los meses que tardas en reconocer que no era.

Un conflicto sin resolver durante meses

Nadie lo nombra en el comité y todo el mundo aprende a trabajar rodeándolo.

Una decisión aplazada un año

El año que pierde la empresa mientras tú le sigues dando vueltas a solas.

Descubrir tarde lo que alguien podía haberte enseñado

Alguien de tu mesa ya pasó por ahí. La diferencia está en si te lo cuenta antes o después.

A veces una sola conversación cambia el resultado de un año entero.

Y si después quieres ir más lejos: la cuota del año en curso se descuenta de la matrícula del MBA INUSUAL. Lo que inviertes en la mesa no se pierde, se traslada.

08Objeciones y preguntas

Lo que se pregunta quien está a punto de decir que sí.

Entrada abierta todo el año

¿Qué decisión no deberías
seguir tomando a solas?

Tráela a la Mesa. No necesitas tenerlo todo claro para solicitar una silla: precisamente para eso existe. La conversación previa son treinta o cuarenta minutos para ver qué traes, qué margen tienes y si este es tu momento. De ahí sale un sí, un no o un «vuelve el año que viene».