Todas las empresas tienen miedos relacionados con el cambio, o la transformación. Por eso creo que, como líder, una vez o otra necesitas tomarte un descanso de la rutina y reservar por lo menos 30 minutos de reflexión para innovar. Tienes un cierto grado de contaminación mental que no te permite avanzar y necesitas obligar a tu cerebro a salir de la rutina.

Pienso que, aun que pueda pasar, la innovación debe ser “intencional, no accidental”. Por eso te propongo cuatro preguntas que creo que te podrán ayudar a reflexionar y avanzar en el proceso:

¿Qué tipo de innovación practica tu organización?

Supongo que ya “hacéis algo de innovación”, que sabes definirla y conoces  sus dinámicas.

¿Qué definición de innovación se adapta mejor a tu organización?

Reflexionar sobre el tipo, o el modelo de innovación que tu organización practica te puede ayudar a gestionar expectativas y alinear empleados y managers.

Por otro lado permite comprobar si estás “forzando el tema”, o si el tipo de innovación está o no alineado con los objetivos y visión de la organización.

En la mayoría de las situaciones no vale “hacer lo que los demás hacen”. ¡Tienes que trazar tu propia ruta!

¿Cuáles son las áreas con mayores oportunidades para la innovación en tu organización?

Las oportunidades para la innovación existen dentro o fuera de tu empresa, o sector. Estas pueden estar en eventos inesperados – éxitos o fracaso – , incongruencias en los procesos – diferencias entre la percepción y la realidad -, necesidades del proceso – creadas para sostener otro proceso o producto -, o cambios en la industria, cambios demográficos, o en nuevos conocimientos y tecnología.

¿La innovación es una prioridad?

¿Hay espacio para la innovación en tu organización? Tener la cultura correcta para fomentar la innovación está visto por CEOs de todo el mundo como un ingrediente importante para el éxito. ¿En tu organización asumes la responsabilidad de dirigir e inspirar la innovación? Estos mismos CEOs, teóricamente, ven a la innovación como máxima prioridad. ¿Y tu?

¿Está la innovación en la lista de tareas pendientes? Hacer de la innovación una prioridad está en la categoría de aquellas cosas que son más fáciles de decir que hacer. Pero, aún así, es usual ver a líderes que quieren innovar y les cuesta invertir lo necesario para ello, además de las dificultades que tienen en entender cómo fomentar la innovación.

¿Qué es lo que te impide de hacer de la innovación sostenida una prioridad? ¿Cómo podrías hacer de la innovación una prioridad?

¿Cuánto te costará no innovar?

Mark Zuckerberg dice que el “mayor riesgo es no asumir ningún riesgo … En un mundo que está cambiando rápidamente, la única estrategia que garantiza el fracaso es no asumir riesgos”. ¿Qué te parece?

Es muy probable que el negocio te vaya bien ahora, ¿pero te has parado para pensar – ahora lo puedes hacer – en el precio que tendrás que pagar mañana por no innovar?

Creo que no puedes rechazar la innovación, sobretodo porque sabes que tus clientes – muy inteligentes e informados – harán una comparación con tu competencia cuando quieran comprar. ¿Qué pensarán sobre tus ideas nuevas y creativas?

Conclusión

En suma, pienso que – si no lo has hecho aún –  debes poder convertir la innovación en una parte básica de tu negocio. Es una cuestión de supervivencia. Sin embargo, te sugiero que reserves antes 30 minutos de tu día para contestar a las cuatro (y otras) preguntas que te propongo.

 

Fuentes


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