¿Innovación vital? Muchas veces las palabras se quedan pequeñas o cortas cuando queremos explicar conceptos de forma muy sintética. Otras veces, una sola palabra tiene tantos significados que bien merece un artículo para explicarlos.

¿Qué significa innovar de forma vital?

¿Hace falta el adjetivo para distinguir la innovación vital de la que no lo es? Pues claro que sí, de la misma forma que hablábamos que la innovación creativa tiene todo el sentido del mundo porque hay mucha innovación que es “más de lo mismo.”

Hay gente que piensa que hablar de innovación es hacerlo de tecnología, pero en realidad la innovación es un proceso orgánico que necesita tiempo y paciencia. Porque cada vez depende más de las personas y de su actitud para liderar el cambio vital al que nos enfrentamos cada día.

Muchas organizaciones dicen que innovan, pero en realidad, si no hicieran lo que llaman “innovación” no pasaría nada porque en realidad no se lo han tomado en serio. Por contra hay proyectos que —aunque no gocen del apoyo de todos— resultan decisivos para el progreso de la empresa y de las personas que trabajan para ella.

La innovación vital es aquella relacionada con la vida de la organización, que es de suma importancia o trascendencia, que está dotada de la energía y el impulso (recursos) para actuar y vivir.

Primero convertimos recursos en ideas (creatividad) y luego tratamos de convertir ideas en recursos (innovación). Es un ciclo vital que hasta ahora duraba años, ahora en algunos casos puede durar meses, incluso semanas.

La innovación es un proceso orgánico, no mecánico.
La innovación es un proceso orgánico, no mecánico.

Si no lo conseguimos, puede que aprendamos algo que nos permita realimentar el proceso creativo y seguir intentándolo, pero si lo que hacemos “sólo” es intentar hacer cosas nuevas sin saber muy bien si está alineado con lo que necesita la empresa para seguir creciendo, entonces —en el mejor de los casos— hablamos de innovación a secas. Siempre que tengamos la buena costumbre de medirla claro, si no, ni eso…

Una cuestión de cultura

La innovación vital es aquella que se cultiva cada día, es la que tiene que ver con la actitud real de la gente y todos sabemos que hay muchas organizaciones cuyas declaraciones corporativas están llenas de términos relacionados con la innovación. La creatividad la colaboración y el aprendizaje continuo; pero que los de dentro ya saben que son sólo palabras.

De hecho, lo que hace vital la innovación es el liderazgo de la compañía. Debe priorizarla, medirla, fertilizarla, cultivarla, cosecharla y venderla como les fuera la vida en ello, porque de hecho les va.

La innovación vital no se puede simular, o la vives o no la vives, sólo tienes que hablar con dos o tres personas que trabajen para la empresa para saber si de verdad ésta entiende la innovación como un proceso vital en su día a día. No en un departamento que innova sólo en producto, o en un día dedicado al año, o de vez en cuando con unos consultores especializados. La innovación vital nace de dentro a fuera.

Sólo es vital si es trascendente

La mejora continua de un producto no es vital, porque puede hacerse de mila maneras distintas y todas ellas pueden ser válidas. La innovación vital resulta cuando el resultado obtenido tiene un impacto positivo que trasciende el valor intrínseco del proyecto. por ejemplo, cuando Google obtuvo tanto éxito con el Gmail, su vida cambió.

Ya no pensábamos sólo en el buscador, sino en una de las mejores plataformas de correo electrónico existentes. Seguramente pasará algo parecido con el “Hangout,” que consigue que gran parte de la gente que lo prueba, repita y lo recomiende, tiempo al tiempo…

Vital y vitalidad tienen la misma madre

Y es que si la innovación es vital, no puede ser gris, sino que contagia positivamente a quien toca. La innovación vital es aquella que consigue que la gente saque el tiempo de donde sea para poder dedicárselo al proyecto, aunque no forme parte de sus objetivos formales. Este tipo de innovación es capaz de conectar con lo más profundo del carácter de la persona porque toca sus creencias y sus valores.

El ejemplo más claro que se me ocurre es la aparición del “Apple Lisa” entre tanto PC aburrido: Jobs convenció a cuatro “inusuales” para que le acompañaran en el viaje de hacer historia y dejar “una muesca en el universo” y no pararon hasta que lo consiguieron. ¿De dónde salía esa energía? Ahora ya lo sabes, se llama innovación vital.

Y ¿cómo la medimos? de eso precisamente hablaremos otro día


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