¿Qué hacemos con las ideas? ¡Tenemos más de trescientas! Me decía un buen amigo y cliente cuando llegaba a su empresa para iniciar un workshop de “Simplexity Thinking” que nos iba a llevar casi todo el día.

Bueno —le contesté yo— primero tendremos que ver cuántas de esas ideas son buenas y cuántas no. Pero ¿cómo lo hacemos? —contestó— ¿cómo sabemos las ideas que valen la pena tener en cuenta y las que no?

Ahí me di cuenta que ellos nunca habían hecho una selección de ideas a partir de criterios estratégicos y eso que ya llevaban años haciendo workshops de innovación, pero los usaban fundamentalmente para generar un montón de ideas (buenas y regulares) a partir de un reto dado.

¿Crees que es esta una buena manera de usar la capacidad creativa del equipo en tu organización?

Desde mi punto de vista, creo que puede ser incluso perjudicial. Y no quiero ponerme dramático pero, si pedimos al equipo que genere ideas a partir de un reto y luego no hacemos nada con ellas, conseguiremos fustrar a la organización poco a poco, porque, o bien se sentirán “poco creativos,” o bien pensarán que les pedimos que lo sean para luego no hacer nada con ello.

¿Cómo se consigue gestionar las ideas de la gente?

Lo primero que tenemos que hacer es decidir cuáles son los retos estratégicos de la compañía, no más de cuatro para empezar. Pueden ser del tipo “ser más transversales,” “aumentar la velocidad de las operaciones,” “acercarnos y conocer más y mejor al cliente” etc

Una vez que hemos decidido los retos principales, entonces llega el momento de desafiar a la gente para que formen equipos (recuerda que innovar es un trabajo de equipo, no de genios solitarios) y propongan soluciones a los retos planteados.

Sólo así, y no al revés, conseguiremos canalizar la energía creativa de nuestro personal, para que no acaben proponiéndonos cambiarle el color a las líneas del suelo del parking para que se vean mejor…

No obstante, así sólo conseguimos evitar una parte del problema, que es la de que todas las ideas, o al menos una gran parte, estén canalizadas y enfocadas a lo que de verdad importa y está en el radar de la organización, pero todavía nos quedará una parte muy importante. ¿Cómo seleccionamos las mejores? ¿Cómo sabemos cuáles valen la pena examinar y cuáles no?

No todas las herramientas son iguales

Lo mejor que podemos hacer en este caso es decidirnos por usar una buena plataforma para gestionar ideas, lo que en el sector conocemos como un “idea management system.” Pero cuidado, no todas son iguales. Nosotros no somos distribuidores comerciales de ninguna, pero tenemos nuestras favoritas que nos han funcionado siempre muy bien con todos nuestros clientes.

En el caso de Roche Diagnostics que explicamos en Madrid hace unos meses, usamos una plataforma que se adaptaba perfectamente a lo que buscábamos. Más abajo tienes el video completo de la presentación por si quieres conocer todos los detalles del proyecto.

La primera razón por la que nos decidimos por esta solución fue porque permitía aplicar retos corporativos previamente e incluso darle la opción a la gente a que auto-evalúe la idea a nivel del “matching” que tiene con los retos propuestos. de este modo, cuando los equipos proponen ideas, las someten como respuesta a un reto, y además ellos mismos valoran cuánto se ajustan a éstos.

Por otra parte, como esta plataforma está creada con dinámicas de gamificación y “crowsourcing,” funciona como un juego en el que cada miembro registrado dispone de una capital virtual que tiene que invertir en las ideas de sus compañeros.

No vale invertir para uno mismo todo tu capital, tienes que ponerlo en circulación y buscar otras ideas de otros equipos en los que valga la pena invertir. Esto genera unas dinámicas geniales para que las ideas no paren de brotar, pero sobre todo, permite que se auto seleccionen, dado que sólo las ideas que consiguen más capital invertido por los propios miembros de la organización, son las que consiguen llegar al comité de evaluación. Si una idea no es buena, la gente no invertirá en ella y viceversa.

Aquí te dejo el video donde explicamos el caso por si quieres profundizar. Mientras tanto, hazte una pregunta de auto-reflexión: ¿estamos gestionando bien la capacidad creativa de nuestro equipo?


Join us Beyond the Ordinary on inusual.net


¿Y tú qué dices?