La velocidad a la que cambia el entorno empresarial empuja a los equipos y sus líderes a acoplarse al ritmo que exige el mercado. Continuamente las circunstancias ponen a prueba su capacidad de respuesta y agilidad. Para que las empresas prosperen, esta capacidad de adaptación debe ser óptima.

Sin embargo, la mayoría de las compañías no están aún preparadas para reaccionar ágilmente, qué decir de convertirse en motores de disrupción. En un estudio publicado en el Harvard Business Review, se analizaron las culturas y valores de liderazgo de más de 230 empresas. Solo el 7% de ellas situaban la cultura del aprendizaje en un primer o segundo puesto, de los 8 posibles estilos culturales que exponían.

Profundicemos a continuación en lo que significa la cultura del aprendizaje,  esencial en mercados poco predecibles y complejos.

La cultura del aprendizaje

Los equipos de éxito destacan por tener asimilada una cultura del aprendizaje que les permite adaptarse innovar ante la celeridad que marca la actualidad. El aprendizaje facilita administrar las novedades, nuevas herramientas y también nuevos retos que enfrentan las compañías. Básicamente, una cultura organizacional del aprendizaje, implica un conjunto de valores, procedimientos, procesos, métodos y prácticas que tienen como objetivo que de forma natural y asimilada, los miembros de la organización busquen de forma activa incrementar y mejorar sus conocimientos, experiencia, habilidades y performance.

En una organización, el aprendizaje debe estar basado en el diálogo y la colaboración. Este aprendizaje compartido ha de ser alimentado por el deseo de explorar y el sentido de la curiosidad, por la creatividad y la diversión, incluso.

En una organización con fuerte cultura del aprendizaje, las personas evalúan y revisan sus formas de trabajar, se plantean si su trabajo está en consonancia con la estrategia de negocio general.

Además, cuentan con la suficiente autoconsciencia y humildad para deshacerse de sus ideas preconcebidas. Son curiosos y, por encima de todo, capaces de ver el futuro de forma optimista. Saben aprovechar la diversidad de subculturas presente entre los miembros de una organización, a la vez que atienden a elementos universales y compartidos.

Hacia la cultura del aprendizaje

La transición hacia la cultura del aprendizaje requiere de un esfuerzo intencionado, de altas dosis de voluntad,  especialmente por parte de los líderes.

Estos líderes tienen que deshacerse de su enfoque directivo y mostrar humildad. Su labor es canalizar el aprendizaje colectivo a través de la colaboración. Es esencial que presten atención a qué es lo que motiva a los empleados e incitándolos a aprender.

Para construir una cultura del aprendizaje hace falta:

  1. Comunicar a todos la necesidad de evolucionar.
  2. Mentalidad abierta que promueva la inclusión y la curiosidad.
  3. Menos límites y muros entre funciones y departamentos, así como procesos y normas rígidas. Hay que proporcionar un espacio diáfano para que los grupos colaboren y exploren nuevas soluciones aprendiendo entre sí.

Liderazgo y aprendizaje

El vínculo entre el liderazgo y el aprendizaje es firme. El aprendizaje debe ser liderado y guiado. Hace falta que alguien comunique e inculque su importancia, a los nuevos miembros del equipo, así como a aquellos que llevan mucho tiempo haciendo lo mismo.

También hace falta visión para liderar el aprendizaje ¿Cuáles son las competencias que deberíamos tener para tener éxito en el panorama que se dibuja a corto, medio y largo plazo en nuestro sector? ¿Dónde estamos teniendo falencias y que necesitamos aprender para conseguir mejores resultados en esas áreas? ¿Cómo encajan las necesidades personales con las necesidades organizativas?¿Cómo las hacemos confluir? Alguien tiene que liderar la búsqueda y las decisiones estratégicas de formación, pero sobretodo, alguien debe sembrar la fe y el compromiso en el aprendizaje continuo. 

Un buen líder debe contagiar a su empresa generalizando esta visión. Sus equipos van a actuar comprometidos con el valor de la agilidad y el poder del aprendizaje. Y todo ello, sin miedo a experimentar, a asumir riesgos y con la capacidad de reaccionar ante el fracaso rápidamente.

Pregunta de autoreflexión: ¿qué acciones puedes implementar en tu organización para fomentar la cultura del aprendizaje?


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